El Premio Nacional de Teatro en España habla de la importancia del iluminador de espectáculos

Entrevista a Juan Gómez-Cornejo, presidente de la Asociación de Autores de Iluminación en Iluminet por Alfonso Tejedor.

Juan Gómez-Cornejo platica a Iluminet su deseo de que el gremio sea reconocido como creadores de arte

Nos encontramos con Juan Gómez-Cornejo entre las bambalinas del Teatro de la Zarzuela, en Madrid, donde preparaba un nuevo espectáculo. Lamentablemente, la pandemia del Covid-19 en España mandó a casa toda la actividad, artística y de prácticamente cualquier tipo, y su trabajo tuvo que ser suspendido.

Juan es el primer diseñador de iluminación artística en España en ser galardonado con el Premio Nacional de Teatro, en 2011. Tiene una manera de hablar pausada, amable, como artesano que moldea, al igual que hace con la luz, las frases para que expresen lo que quiere decir, al mismo tiempo que centra, sin titubeos, el concepto.

 

Alfonso Tejedor (AT): Una queja habitual de los iluminadores de espectáculos es que son casi rutinariamente olvidados, marginados, suplantados, por otras profesiones.

Juan Gómez-Cornejo (JGC): La iluminación es prácticamente de las últimas disciplinas en incorporarse al mundo del espectáculo, aunque ahora podríamos considerar que la última es el video/CGI que también se ha incorporado, como lenguaje dramático, al mundo del espectáculo.

El diseño de iluminación es muy reciente. Yo me considero de los más veteranos, pero ya había gente antes que yo, en los años setenta y ochenta, que abrió el camino por el que circulamos el resto, como Josep Sorbes , Jose Miguel López Sáez, Francisco Fontanals, etc.

Anteriormente la fórmula era que un director de escena le contaba al electricista del teatro lo que tenía en la cabeza, este ponía unos focos, al director le gustaba o no, le añadían unos filtros, quitaban y ponían, etc. No había firma de diseño de iluminación. Había firma de diseño de vestuario o de escenografía, pero de luces no.

AT: Una de las grandes reivindicaciones del diseño de iluminación es que se constituya como enseñanza reglada oficial en España.

JGC: Efectivamente, aún no hay un sitio donde se pueda estudiar diseño de iluminación en España, aparte de algún curso privado monográfico sobre el tema. En estos momentos la iluminación no pasa de ser una asignatura complementaria de interpretación, escenografía o dirección de escena. Si alguien quiere estudiar iluminación se tiene que marchar a Inglaterra o a Estados Unidos, algo que no es fácil porque no todo el mundo se lo puede permitir.

AT: ¿Qué porcentaje de profesionales del sector aglutina la Asociación de Autores de Iluminación ?

JGC: Yo me atrevería a decir que más del ochenta por ciento de los profesionales que se dedican a esto están asociados. En nuestra intención está que todo el que se dedique a la iluminación pertenezca a la asociación porque creo que lo que nos une es una pasión por la luz.

El propio Juan Gómez-Cornejo explica que la Asociación de Autores de Iluminación (AAI) conjunta a iluminadores del espectáculo en vivo, pero cuando se quiso registrar el dominio ya estaba ocupado. “Nos sugirieron que registráramos las siglas de Asociación De Autores De Iluminación, era lo más cerca que podíamos estar del nombre de nuestra asociación, y de ahí el dominio (www.adadi.org)”.

Por otra parte existe la Asociación Profesional de Diseñadores de Iluminación (APDI) que agrupa a los especialistas en iluminación arquitectónica. “APDI y la AAI tienen los mismos objetivos, comunicar a través de La Luz pero hay una parte que está dedicada al espectáculo y cosas que se desarrollan en vivo y en directo, y otra que se dedica a arquitectura, iluminación pública, comercial, etc”.

Juan es un hombre que parece resumir en su presencia todo lo que uno se imagina como bohemio: pelo alborotado, barba sabia, mirada profunda, del que ha visto muchos días y también muchas noches.

AT: Parece claro que por la propia naturaleza de vuestro trabajo sois ávidos consumidores de novedades y tecnologías innovadoras…

JGC: Sí, pero con la llegada del LED se ha convertido en un universo inabarcable que está en expansión constante y ahora la puesta a punto con la herramienta está siendo más laboriosa. El mundo del espectáculo aún está adaptándose a esta nueva realidad, porque son muchos años de lámparas incandescentes y gelatinas para cambiar el color de un foco. Pero es una realidad imparable a la que no hay más remedio que acostumbrarse.

Precisamente por toda esta avalancha de novedades tecnológicas constantes (cada año puedes encontrar cincuenta modelos diferentes) es por lo que el papel de la asociación es tan importante.

AT: ¿Cuál sería la principal reivindicación de la AAI?

JGC: Que se reconozca La Luz como un medio de expresión artística en todos sus sentidos. Que se reconozca como un medio más de expresión emocional.

Por poner algún ejemplo de nuestros colegas de la APDI, es indudable que sentirse bien o mal en una plaza pública por la noche depende en gran parte de iluminación que tenga, y del grado de confortabilidad que hayamos conseguido con ella, y llevan mucha razón. En nuestro caso pensamos que la luz permite que lo que sucede en el escenario llegue al público de forma clara, nítida, bella y poética. Por pienso que la luz puede ser también un vehículo emocional.

Así que el principal caballo de batalla es el reconocimiento de una profesión que se dedica a cultivar un lenguaje que ya consideramos arte.

AT: Pero reconocimiento ¿cómo?

JGC: Reconocimiento como artistas. Que la luz de un edificio, de una obra de teatro, tiene un autor, un lenguaje, y nuestra herramienta para crear esa obra artística es la luz.

Por ejemplo, en Inglaterra, los diseñadores de iluminación de una obra de teatro, cobran cada mes sus regalías como autores. Si una obra está en cartel tres años, pues cobras derechos cada año. En España esto es ciencia ficción, de momento. Otro de los puntos de batalla es que se pueda registrar esa autoría. De la misma manera que se puede registrar un libro, o una pintura, ¿por qué no se puede registrar un diseño de luz?

Aunque en general ya se nos reconoce como “artistas” y si nos pagan por hacer el trabajo es porque perciben que aportamos un valor añadido que no puede aportar cualquiera, sería deseable que esa obra que creamos con nuestros conocimientos y nuestro trabajo se pudiera registrar.

Por último, el intercambio de conocimientos entre los profesionales. La AAI tiene que ser un ágora para encontrarnos con artistas que vienen, nos explican su obra e intercambian con nosotros, de forma altruista, sus experiencias. Estas actividades nos aportan una riqueza enorme.

AT: ¿Cuántos socios forman parte de la AAI?

JGC: En total somos 249 socios en diferentes categorías. Y desde la página web, todo aquel interesado puede sumarse a la asociación. Hay diferentes cuotas, para diseñadores, para técnicos, para docentes… los estudiantes se pueden unir a la asociación pagando una cuota simbólica.

Con los socios nos comunicamos a través del boletín y de las redes sociales (Instagram, Twitter, Facebook). Otra de las iniciativas que hemos tenido es que los encuentros que hacemos los grabamos y los colgamos posteriormente en la página web para que todo el mundo pueda verlos cuando mejor les convenga. Esto permite que incluso gente de los países hermanos de hispanoamérica puedan seguir los encuentros, y recibimos muchas felicitaciones desde lugares que nunca hubiéramos imaginado.

AT: ¿Tenéis relación con las asociaciones de iluminadores de otros países?

JGC: Sí, estamos hermanados con la del Reino Unido, estamos en tratos con Italia, algún contacto ya hemos tenido con la francesa y procuramos mantener un canal de comunicación con todas, asistimos a las ferias del sector, etc.

Juan Gómez-Cornejo es una persona que necesita diez segundos para hacerte sentir como si le conocieras de toda la vida y fácilmente te imaginas tomando unos vinos hablando de lo divino y de lo humano, de la luz y de la oscuridad. ¿qué más se puede pedir? Pues la conversación que tuvimos delante de un café en un castizo bar del corazón madrileño.

2020-04-15T13:38:54+00:00